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DEFENSORES DE LA DEMOCRACIA - La muerte del General Noel y los Mitos a destruir
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sábado, 18 de noviembre de 2017
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La muerte del General Noel y los Mitos a destruir

Hace poco más de un mes falleció el General Clemente Noel y Moral; como se sabe el primer Jefe de la Zona de Emergencia que se creó en Ayacucho en diciembre de 1982 con el fin de frenar el crecimiento de Sendero Luminoso.
 
El día de su muerte, el General debía presentarse ante un Tribunal que se encargaría de juzgarlo por su gestión en Ayacucho. La actuación de dicho Jefe Militar siempre fue motivo de controversias y polémicas de las más diversas, desde los primeros días.

La razón fundamental es una. Cuando se habla de lo ocurrido en la década delos ochenta y parte de los noventa y cuando se habla de Sendero Luminoso o del Informe Final de la Comisión de la Verdad, todos en el Perú, sin excepción, se resisten aceptar un hecho de la realidad que explica muchas cosas.

Mitos.-
En 1982 lo que hace Sendero debería ser ya historia conocida. Sin embargo, no lo es o nadie quiere aceptarlo. Ellos habían logrado despertar expectativas entre campesinos que veían como cuando llegaban los “compañeros”, huían los policías, los abigeos se arrodillaban ante ellos, las autoridades pedían clemencia y hasta el profesor de la escuela debía enseñar de lunes a viernes porque si no el “Partido” los castigaba y para que eso ocurriera solo bastaba que cuando llegaran las columnas armadas la población los acusara.

Es cierto que si bien Lima se horrorizaba por el hecho que en muchos lugares se asesinaran campesinos, nadie se tomaba el trabajo de explicar que los primeros muertos eran prestamistas, usureros y abigeos Por eso en Ayacucho, en el campo primero y después en la ciudad, ocurriría algo distinto porque los muertos eran finalmente elementos perturbadores de la vida cotidiana.

Primero fue el campo, luego sería la ciudad. Recuérdese que el 3 de marzo de 1982, varias columnas armadas abren fuego, todas a la vez, contra todos los locales policiales de la capital de Ayacucho y en un operativo militar, sin precedentes en esta historia, toman el local del CRAS de Ayacucho, reducen al personal policial (guardias republicanos) y los liquidan, liberan a todos los presos los reúnen en el patio, izan una bandera roja con la hoz y el martillo, cantan el himno senderista y salen por la puerta principal.

Siete anos después, Guzmán admitiría que el mismo dirigió el operativo y ese día se expuso a medio partido porque se tenia que liberar a la otra mitad que estaba presa.

Control senderista.-
Desde ese día, la historia cambió. Por eso en septiembre de ese año cuando muere Edith Lagos, una joven huamanguina, hija de una familia respetada y que se había fugado del penal de Ayacucho su entierro es multitudinario. A la plaza de armas de Ayacucho se calculan en 50 mil las personas que asisten al funeral de la joven que es enterrada en un ataúd envuelto con una bandera roja. No solo eso: la multitud gritaría: ¡Edith Lagos! ¡Presente! ¿Quién la mato? ¡Belaúnde! ¿Quién la vengará? ¡El pueblo!

Lima, se alarma, los diarios muestran fotografías que parecen trucadas. No hay duda: algo pasa en Ayacucho. Sendero es algo mas que un grupo de aventureros. La policía ha fracasado. El gobierno tiene que admitir que el problema se la ha ido de las manos.

Llega Noel.-
A ese Ayacucho llega el General de Brigada EP Clemente Noel y Moral. No llega a una ciudad y a un departamento cuya población pedía a gritos que se expulse a Sendero. Llega, literalmente, a recuperar una parte del territorio nacional -y para el caso ya no interesa saber la razón- que veía a Sendero con ojos distintos a como los vemos hoy en día.

Será, sin embargo, un hecho no previsto –macabramente fortuito- el que marcara la gestión de las Fuerzas Armadas en general y del General Noel en particular: el asesinato de ocho periodistas en la comunidad de Uchuraccay; ocurrido exactamente un mes después de instalados los militares.

El otro hecho que los “entendidos en la materia” no subrayan es que en 1982, en Ayacucho la policía había abandonado el control de casi todo el departamento y que se había replegado a los principales centros poblados. Sendero, por esa razón, caminaba y controlaba todos los caminos y buena parte del territorio ayacuchano.

La estrategia senderista.-
Y finalmente, algo que es central: la estrategia senderista puesta en práctica desde los primeros días. Dicha estrategia buscaba controlar las comunidades campesinas, por las buenas o por medio de la fuerza no solo para expulsar a todo lo que representara al Estado sino fundamentalmente para militarizarlas.

Los senderistas debían construir su Ejercito Guerrillero Popular, su EGP, en base al trabajo campesino, a su avance en el campo. El esquema es más o menos el siguiente. Ellos al llegar a una comunidad debían organizarla en un Comité Popular a la que debían instruir y ganarlas para su causa.

Sin embargo, debían también formar en ella dos de las tres fuerzas con las que debía contar el EGP: la llamada fuerza local y la fuerza de base. La fuerza local recibía instrucción militar y era entrenada para obtener información y hacer inteligencia. La fuerza de base, no porque era toda la población, que participaba por las buenas o por las malas.

El EGP debía contar también con la llamada fuerza principal pero ésta se construía o formaba en lugares escogidos y seleccionados previamente por varias consideraciones políticas y partidarias.

El General Noel, llegó entonces a un Ayacucho donde no solo habían expectativas en torno a Sendero sino donde no había policía y donde la población estaba organizada por Sendero; otra vez, por las buenas o por la fuerza.

Sin directivas políticas y sin marco legal.-
Sin embargo, hay algo más grave, el General Noel llegó sin instrucciones precisas. A él le dijeron “Vaya actúe y resuelva el problema”. Nada más. Hay a quienes no les gusta recordar pero cuando llegó el General Noel a Ayacucho no existía legislación alguna al respecto. La Ley N° 24150 que regula las Zonas de Emergencia y que señala las atribuciones, funciones y obligaciones del Jefe de una Zona de Emergencia se promulga recién en 1985.

Es por esa razón que a los Estados de Emergencia, los militares que llegan, en realidad lo harán para asumir una responsabilidad militar y no política.

Tal vez dos anécdotas que cuenta el General Huamán, quien fuera el que sucediera a Noel y Moral, son significativas e importantes para entender el problema. Una vez instalado el General y luego de visitar todo Ayacucho, encuentra que los campesinos tienen infinidad de demandas. Logra una comunicación fluida porque es serrano como ellos, habla en quechua, come con ellos y gusta de los mismos potajes, se saca las botas, baila en sus fiestas.

Cuando regresa al cuartel y se comunica con los otros sectores del Estado como agricultura, salud, educación, vivienda o transporte, y les cuenta sus experiencia y transmite las necesidades de cada comunidad, la respuesta que encuentra es la misma: el presupuesto para 1984 ya esta aprobado; solo hace falta ejecutarlo; lo sentimos General, solo Lima puede ordenar un cambio de planes……Y cuando llama a Lima, le dicen: de cuenta a sus superiores y que el Ministro de Guerra pida en un Consejo de Ministros, las modificaciones correspondientes.

Pero además, percibe que los funcionarios públicos ni siquiera cumplen con sus obligaciones. Una noche llego al Hospital de Ayacucho y pregunto por el medico de guardia. Le dijeron que no se encontraba y nadie supo decirle cuanto tardaría. El General decidió esperarlo, mientras hacía un recorrido por las instalaciones del nosocomio. El médico de turno nunca llegó. Dos horas después y con una inocultable indignación opto por retirarse.

Al salir vio detenerse un automóvil de donde descendió un hombre en estado de embriaguez, con saco blanco y frente sudorosa: era el mismísimo doctor (en teoría de guardia) que retornaba de una fiesta. El General lo hizo detener con unos soldados, lo encerró en un calabozo y envió al hospital a un medico del Ejército para que cubriera el servicio del medico “juerguero”.

Al día siguiente, todo Ayacucho comentaba la anécdota y si se hubiera hecho una encuesta toda la población estaba de acuerdo con lo hecho por el General. El lunes siguiente el doctor y el cuerpo medico lo acusaron por abuso de autoridad y el Jefe Departamental de Salud lo acusó por intromisión en una jurisdicción que no le correspondía.

El General Noel llegó a Ayacucho a cumplir con un encargo político sin contar con una legislación adecuada, sin reglas ni directivas políticas claras y solo pudo colocar los cimientos de lo que luego sería la estrategia contra subversiva que derrotaría políticamente a Sendero porque le quitó el campesinado a un grupo maoísta.

Lo que hizo Noel.-
Sin embargo, en 1983 solo pudo hacer tres cosas: proteger a la población que no había sido ganada por Sendero; poner punto final al libre tránsito de Sendero en el departamento y eso lo hizo colocando Bases contra subversivas que, en muchos casos, no pudieron evitar enfrentarse a la llamada fuerza local de Sendero, esto es a la población civil; y finalmente enfrentar a Sendero allí donde ellos tenían sus principales reductos.

Finalmente, nadie dice que Sendero le dio prioridad al trabajo en el campo y lo organizó porque ellos eran un grupo maoísta y la revolución que preconizaban debía ser del campo a la ciudad. Por esa razón cuando el Presidente de la CVR, Salomón Lerner, dice que tres de cada cuatro muertos eran campesinos quechua hablantes, dice una verdad a medias porque no dice que el teatro de operaciones de la confrontación no fue elegido por el gobierno ni por las Fuerzas Armadas y menos por el General Noel sino por Sendero por razones estrictamente ideológicas.

Tal vez el mejor homenaje que ha recibido el General Clemente Noel, haya sido el que Abimael Guzmán dijera, luego de la gestión del vapuleado y vilipendiado General Noel, “en 1984 estuvimos a punto de desaparecer”.

Quienes todavía no han reconocido el papel que jugó en toda esta historia este General es la sociedad peruana. El tiempo, sin embargo, suele encargarse de ello.

Informe especial N° 5 de Andrick Service
16 de abril del 2005

 
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